sab 1a. Adviento (Id=10)

Antífona de Entrada

Ven, Señor; muéstranos tu rostro y nos salvaremos.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Señor Dios, que para librarnos del pecado enviaste a este mundo a tu Hijo unigénito; concédenos, a cuantos esperamos sinceramente su venida, alcanzar la gracia de tu misericordia y el don de la verdadera libertad.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

El Señor se compadece de ti al oír el clamor de tu voz

Lectura del libro del profeta Isaías
30, 19-21.23-26

Esto dice el Señor, Dios de Israel:
"Pueblo de Sión, que habitas en Jerusalén, ya no tendrás que llorar: el Señor misericordioso se apiadará de ti cuando clames a él, en cuanto te oiga, te responderá.
El Señor les dará pan en la escasez, agua en la necesidad; tu Maestro no se esconderá ya, con tus ojos verás a tu Maestro; cuando te desvíes a derecha o izquierda, oirás con tus oídos una palabra a la espalda: "Este es el camino, síganlo".
El Señor te dará lluvia para la semilla que siembres en tu tierra; y el alimento que produzca la tierra será abundante y sustancioso; aquel día pastarán tus ganados en amplias praderas. Los bueyes y los burros que trabajan la tierra comerán un sabroso forraje, aventado con pala y horquilla. En toda montaña alta y en toda colina elevada habrá arroyos y corrientes de agua el día de la gran matanza, cuando las torres caigan. El día que el señor vende la herida de su pueblo y sane las llagas de sus golpes, la luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol será siete veces mayor".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 146, 1-2.3-4.5-6

Alabemos al Señor, nuestro Dios.

¡Qué bueno es cantar a nuestro Dios, qué agradable y hermoso es alabarlo! El Señor reconstruye Jerusalén, congrega a los dispersos de Israel.
Alabemos al Señor, nuestro Dios.

Sana a los que tienen quebrantado el corazón y venda sus heridas; cuenta el número de las estrellas y llama a cada una por su nombre.
Alabemos al Señor, nuestro Dios.

Grande y omnipotente es nuestro Señor, su sabiduría no tiene límite. El Señor engrandece a los humildes y humilla a los malvados hasta el polvo.
Alabemos al Señor, nuestro Dios.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El Señor es nuestro juez, nuestro legislador y nuestro rey; él vendrá a salvarnos.
Aleluya.

Evangelio

Al ver a la multitud se compadeció de ella

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
9, 35-38; 10, 1.6-8

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas judías, anunciando la buena noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias.
Al ver a la gente, sintió compasión de ellos, porque estaban cansados y desorientados como ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus discípulos:
"La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos; rueguen por tanto al dueño de la cosecha que envíe trabajadores a recogerla".
Después, llamando a sus doce discípulos, Jesús les dio poder para expulsar espíritus impuros y para curar toda clase de enfermedades y dolencias. Les dijo:
"Vayan más bien en busca de las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Vayan y proclamen que
está llegando el Reino de los cielos.
Curen a los enfermos, limpien a los leprosos, resuciten a los muertos, expulsen a los demonios.
Gratis lo han recibido, entréguenlo también gratis".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Te pedimos, Señor, que este sacrificio, signo de nuestra entrega total a ti, te sea ofrecido siempre, para que realice la intención que tuviste al instituir este sacramento y lleve a cabo plenamente en nosotros tu salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

Las dos venidas de Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Quien al venir por vez primera en la humildad de nuestra carne, realizó el plan de redención trazado desde antiguo y nos abrió el camino de la salvación; para que cuando venga de nuevo en la majestad de su gloria, revelando así la plenitud de su obra, podamos recibir los bienes prometidos que ahora, en vigilante espera, confiamos alcanzar.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Pronto vendré y traeré conmigo la recompensa, dice el Señor, y daré a cada uno según sus obras.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Imploramos, Señor, tu misericordia, para que esta comunión que hemos recibido nos prepare a las fiestas que se acercan, purificándonos de todo pecado.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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